Daña la economía llevar el desorden a las playas
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Manuel Quiterio Cedeño
Los dominicanos no somos amigos de las formalidades, el respeto a las obligaciones institucionales y si inclinados a pensar que nuestros avances y éxitos resultan de las oraciones a nuestros santos, por casualidad o por suertudos. Eso nos lleva a no analizar y entender las verdaderas razones de los avances como país.
Los éxitos económicos y sociales y las iniciativas que nos proyectan positivamente en el escenario internacional no llegaron por casualidad. Son producto de la capacidad desarrollada para tener un ambiente político y social ausente de confrontaciones partidarias y sectoriales violentas, y la dedicación de muchos a impulsar procesos que aprovechan los recursos naturales y sociales disponibles para avanzar.
El liderazgo como país y destino turístico que hemos alcanzado es el resultado de la suma de grandes esfuerzos locales y de la capacidad para atraer socios internacionales que han aprovechado los incentivos que ofrecemos (copiados poro otros países). A la paz social y política de los últimos 40 años, se suman los atractivos naturales y la tradición que tenemos en esta tierra de Dios, de ser buenos anfitriones y atentos con quienes nos visitan, locales y extranjeros.
Ahora que algunos inventan y están iniciando una “batalla” absurda por el acceso a las playas como un derecho constitucional, que para algunos es un permiso para hacer “lo que me de la gana” en las playas, es bueno recordar que el 49% de los turistas que recibimos el año pasado, vinieron por la calidad de nuestras playas, nos dice la encuesta del Banco Central, que incluye como pregunta “motivos o razones por los cuales eligió la Republica Dominicana como destino turístico”. Si son los de América del Norte, nuestro principal mercado, es el 50.8%; o los de América del Sur, que es nuestro segundo mercado, el 62%. Hasta los centroamericanos y caribeños, donde abundan las playas atractivas, dijo que vino por la calidad de nuestra playas. Es importante recordar que eso turistas sustentan la quinta parte de nuestra economía,
Además, esos son temas que se divulgan por medios de comunicación y en el intenso intercambio que existe hoy en los canales digitales, por los que además de llegar las buenas noticias, la propaganda favorable al pais, también llegan las malas noticias que espantan el turismo, porque quien paga para vacaciones, no quiere invertir en comprar problemas, sustos, incomodidades y problemas.
Resulta que el 22.5% de nuestros turistas encuestados, el año pasado dijo que se enteró sobre República Dominicana por internet y el 34.6 por amigos y relacionados. Solo el 31.4% supo de los encantos dominicanos (principalmente las playas como ya vimos), por agencias de viajes y 11% por turoperadores.
La encuesta, además, ratifica el interés creciente por las playas. Al abordar a los turistas sobre la calidad de los servicios recibidos, el 46.5% dijo que el servicio en las playas fue “excelente”. El 29.3% que fue muy bueno; el 14.3% que bueno; aceptable el 1.3%; malo el 1% y muy malo el 0%. Los restantes, el 8.5% no respondió la pregunta.
Es importante traer estas reflexiones ahora que comienza el desencuentro por el desorden de los automóviles en Ciudad Colonial, que no es principal atractivo, pero si apoyo importante a la imagen del país.