¡Qué bien! Higüey se preocupa por su futuro
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Manuel Quiterio Cedeño
La Provincia La Altagracia, está viviendo una etapa interesante. Se han creado entidades, que junto con líderes políticos, autoridades y representantes de la provincia, tienen como objetivo trabajar por una reorganización del territorio, y por impulsar que sea convertida en una demarcación ecoturística.
Sigo los acontecimientos de esta demarcación, conozco su historia y me interesa su evolución, porque es el lugar de origen de mi familia y mi apellido, que me viene de un joven de origen español cuya familia emigró desde el oeste de Puerto Rico. Llegó al Este de República Dominicana enviado por sus padres, para protegerlo de un persecución policial, con un pescador dominicano amigo que visitaba la vecina isla navegando en su pequeña embarcación, práctica común en los finales del siglo XIX y los inicios del siglo XX.
No es fácil establecer los detalles del inicio de esta historia, pero lo creo porque es el relato que me ofreció mi madre cuando le pregunté por el origen de la familia. Me explicó que su padre era descendiente de una familia española que se estableció en Higüey, aunque no tenía su apellido porque su no tuvo un matrimonio formal con mi abuela Julia. Me hizo un breve relato del origen de los Cedeño que escuchó de mi abuelo Quiterio, quien me lo confirmó cuando le pregunté.
La Altagracia, una de las más extensas del país, un territorio que fue separado de la provincia El Seibo en la década de lo sesenta del siglo pasado. El tamaño de población y el desarrollo económico y social, no guardaba relación con su enorme territorio.
Era así porque en el inicio de la década de los años setenta del siglo pasado, no tenía ninguna industria y su principal actividad productiva era la crianza de ganado, y una pequeña porción de su territorio dedicada a una limitada actividad agrícola. Su población sumaba unos 20,000 habitantes. Fue favorecida por el desarrollo de la industria azucarera en la provincia La Romana creada, por el tirano Trujillo, primero que La Altagracia, y al igual que ella, con un territorio tomado de la provincia El Seibo.
El desarrollo de la industria turística inició primero en La Romana y en Puerto Plata (en la Costar Norte), pero ha convertido a La Altagracia en una provincia con creciente prosperidad, y en una importante demarcación económica del país. El turismo aporta alrededor del 20% del producto interno bruto, según los reportes del Banco Central, que confirman los informes de ONU Turismo. Si La Altagracia con Punta Cana a la cabeza aloja alrededor del 50% o más del esta industria, seguro que también es responsable de la mitad de lo que aporta el turismo a la economía.
Ese desarrollo esta estimulando cambios en la dinámica política y social de la provincia. Eso explica al creación de una entidad que impulsa la idea de convertirla en una provincia ecoturística, y estimula otro importante movimiento preocupado por la organización adecuada del territorio que ocupan sus comunidades, principalmente Verón-Punta Cana y las comunidades próximas de Higüey: San Rafael del Yuma, Boca de Yuma, La Otra Banda, Cañada Honda, Las Lagunas, El Salado, Macao y Uvero Alto. ¡Que bien! Los altagracianos se están moviendo.